dimarts, 12 de juliol de 2011

Habilidades

Estoy segura de que tengo muchas habilidades. En este momento no se me ocurre ninguna, pero seguro que si me esfuerzo alguna se me ocurrirá. En cualquier caso, entre ellas no está la de hacer varias cosas a la vez con las manos. Soy un poco patosa, que se le va a hacer. Ya lo sabía, pero ayer lo volví a constatar.

Como hacía tiempo que no llovía los caminos estaban llenos de polvo. Mucho polvo, que dejó la bici bastante más sucia de lo que es habitual en ella, que ya es decir. Tanto, que incluso a mi me dio verguenza ir con ella por el mundo y decidí llevarla a la gasolinera a limpiarla de verdad, con la manguera de agua a presión.

Y allí me fuí, intentando pedalear con el bote de teflon para engrasar la cadena en una mano y una manzana en la otra mano. Debía tener una pinta un poco extraña. Conseguí llegar a la gasolinera y una vez allí tuve que descubrir como funcionaba la manguera. Un señor amable me explicó como iba y me dispuse a lavar la bici, sintiéndome un poco ridícula, entre todos los coches.

Primero apoyé la bici en la pared y empecé a limpiarla. Evidentemente, no se mantenía de pie, así que tuve que aguantarla bien con una mano mientras intentaba limpiarla con la otra. Fui dando la vuelta alrededor de la bici, con la manguera a cuestas, sin darme cuenta de que me estaba enredando. En ese momento la bici decidió caerse, y me quedé atrapada entre la manguera y la bici, como tonta, sin soltar la manguera, que continuaba disparando agua a presión, mojando todo lo mojable, especialmente mis piernas.

Por suerte, un ciclista que también quería limpiar su bici vino a rescatarme, me quitó la manguera y acabó de limpiar la bici. Ya se sabe, hay gente que sirve para esas cosas. Tendré que lavarla más a menudo, a ver si cojo un poco de práctica y no hago el ridículo de nuevo.